Hasta hace cinco años, este tipo grandullón y campechano, de sangre gallega y alma campera, recorría España vendiendo relojes de lujo; hoy lo hace buscando los mejores productos de cada región para WallMok. Y, de paso, haciendo amigos en cada parada. Eso, siempre.Hijo de gallegos, aunque nacido en Madrid («los gallegos somos gallegos siempre, aunque nazcamos en Madrid»), Isra no empezó de lleno en esto del campo hasta entrados los cuarenta años. Antes se dedicó durante veinte a continuar el negocio familiar, que era la distribución de relojes de lujo. Una vida estresada, con mucha carretera, sin horarios, sin tiempo para él, y con el peso añadido de la responsabilidad de sacar el negocio familiar adelante.

Quizá lo único que le salvaba eran los viajes, salir de Madrid, del asfalto, del gris; patear con su maleta ciudades y pueblos, descubrir lugares maravillosos, conocer gente de todo tipo, hacer amigos en cualquier rincón. «Eso te da mucha psicología humana». Con Isra al frente, la empresa no iba mal, ni mucho menos. Pero él no acababa de encontrarse en su medio. Demasiado asfalto, demasiada carretera, demasiada presión, demasiadas ataduras.

El verdadero lujo
En 2008 la crisis dio de lleno en el negocio. Isra no lo lamentó. Le dio la vuelta a la palabra “crisis” y la transformó en “oportunidad”. Vio una puerta abierta se lanzó de cabeza. Pactó una buena salida con las marcas a las que representaba y se tomó un año sabático. Después de veinte años sin parar, necesitaba ese respiro. Y el aire del mar era sin duda la mejor opción, como buen surfer. El plan era recorrer el mundo con una mochila y una tabla de surf en busca de la ola perfecta. Un surfari en toda regla, que hizo en compañía de su sobrino “adoptivo” (hijo de un amigo), otro fanático del surf. Brasil, Perú, México, California, Hawaii, Australia, Sudáfrica… Una experiencia que vale por varias vidas.

Y claro, después de un año de libertad absoluta, de horizontes infinitos, de mares transparentes y arena blanca, de cielos limpios, silencio y tranquilidad, era imposible volver al asfalto, al gris de la ciudad, al estrés y al ruido ensordecedor. Lo cierto es que si en aquel viaje hubiera encontrado un lugar que le llenara de verdad, en cualquier rincón del planeta, habría echado raíces y empezado una nueva vida. Pero ese lugar lo tenía mucho más cerca, en La Vera, Extremadura. Una casita de campo con unas pocas hectáreas de terreno, “La Quitapenas”, que se convirtió en su refugio del mundanal ruido, en su paraíso particular. Tenía todo lo que necesitaba: naturaleza, silencio, tranquilidad, libertad, calidad de vida. «Eso sí que es verdadero lujo, no los relojes».

Compró un par de terneras para que le hicieran compañía y le ayudaran a limpiar la finca. Dos cachenas, raza ancestral y muy gallega que además estaba en peligro de extinción (es una vaca de carne excelente, pero muy pequeña y poco rentable). Isra, eterno defensor de causas perdidas, se dijo: “Éstas, para mí”. Y de aquellas primeras terneras nació una pequeña ganadería que hoy, cinco años después, es muy apreciada por el sabor y la calidad de su carne. El secreto está en que viven libres en el campo, moviéndose a sus anchas, pastando hierba fresca, abonando la tierra y manteniendo el equilibrio natural. Sin más. Bueno, quizá la clave esté también en las conversaciones que mantienen con Isra, quien las trata como lo que son, sus amigas y compañeras de fatigas.

 

Llega tío Ish

Fue un encuentro fortuito, después de veinte años sin verse. Isra y Clemente coincidieron en un restaurante y se pusieron al día. Hablando, descubrieron que ambos tenían casa en La Vera y una idea común: reivindicar los productos locales, en la zona de La Vera y en toda España, que son de una calidad excepcional y no siempre los valoramos como merecen. Esta idea fue el germen de WallMok, un restaurante en el que lo principal son los ingredientes (su origen y su trazabilidad) y los verdaderos protagonistas son los pequeños productores locales. La misión de Isra, Tío Ish, es descubrirlos y ficharlos para WallMok. «Me ha tocado el trabajo de mi vida». Recorrer los campos de España descubriendo los mejores productos de cada zona y conociendo gente extraordinaria.

Granjeros, agricultores, horticultores, ganaderos; gente de campo trabajadora y honesta, que hace las cosas bien, que tiene mucho que aportar y que merece un reconocimiento. «Es lo que me convenció para involucrarme en el proyecto. No te imaginas la ilusión con la que ven la idea de WallMok. Por fin alguien que los entiende, los valora y los escucha». Un negocio hostelero en el que ellos son el foco, que trata con ellos directamente, sin intermediarios, y trata su producto con respeto y honestidad. Y que además les da la visibilidad más allá de su zona.

Se lo merecen todo. Porque su vida no es nada fácil, no tiene días libres, exige mucho sacrificio y trabajo de sol a sol y suele dar más penas que alegrías (entre el clima y los precios). «Es lo que transmitimos también a nuestro personal. Cuando echas a perder una hamburguesa o una ensalada piensa que detrás está el trabajo de todo un año, de muchas horas y preocupaciones, de ilusión, de luchar por un crédito para salvar un año de sequía…» Por eso, la filosofía de tío Ish y de WallMok, es absoluto respeto por ese trabajo.

 

Sin chorradas añadidas

Y respeto también por la naturaleza, por el equilibrio y la sostenibilidad. «Respetar los tiempos de la Madre Tierra». Esto es fundamental para Tío Ish. Por eso, los proveedores de WallMok son pequeños productores que trabajan la tierra o cuidan los animales buscando ese equilibrio natural. Las hortalizas bio de La Noria, las vacas mimadas de La Guadaña, las cabras que pastan libremente de la Quesería de La Jara, las infusiones sostenibles de Josenea, hasta los helados 100% de fruta natural de los hermanos Palacio. Todo muy local, muy auténtico. Sin sobreexplotar los cultivos, sin cebar artificialmente a los animales, sin procesar los alimentos, sin trampas ni intermediarios que encarecen el producto y rebajan la calidad. Como lo resume con contundencia Tío Ish: «Sin chorradas añadidas».