Parece increíble, pero es cierto. Hay niños que no saben de dónde vienen las patatas, si crecen bajo tierra o nacen en los árboles; los hay incluso que no saben que las patatas fritas –las de bolsa y las de burger- son patatas, y que nacieron más redondas que alargadas, con piel y berruguitas. Pero la cosa va más lejos aún: muchos niños ignoran también que el queso es un derivado de la leche, e incluso que la leche sale de las ubres de las vacas (o de las cabras o de las ovejas), no del tetrabrik Claro que tampoco saben que el pollo no tiene forma de finger ni que los nuggets no son realmente pollo; o creen que el algodón sale de las ovejas. Según relata el mediático granjero Joel Salatin en su libro Esto no es normal, le han llegado a preguntar, en alguna visita escolar a su granja Polyface, dónde está el árbol del kétchup o han confundido una vaca con un toro sólo por llevar cuernos (“Lo que cuenta no es lo que hay en la cabeza, sino lo que hay entre las piernas”, recalca Salatin). Y no solo los niños, uno de cada cinco adultos en Estados Unidos desconoce que las hamburguesas se hacen con la carne de un animal que antes fue una ternera. Y, en el colmo de la ignorancia, una encuesta realizada por el Centro de Innovación de Estados Unidos reveló que (nos da vergüenza incluso decirlo, pero hay que decirlo) 16,4 millones de estadounidenses piensan (es un decir) que la leche chocolateada procede de vacas marrones. Como lo lees.

 

Puedes reírte, y tendrás razón. Pero a nosotros nos parece de lo más preocupante. Porque en España existe la misma falta de cultura respecto al campo, la nutrición, el origen de los alimentos, la función de los agricultores y ganaderos o el proceso que siguen los diferentes productos hasta que llegan a nuestros platos. Básicamente nos alimentamos de productos procesados -que es más cómodo, más rápido y más moderno- sin preocuparnos siquiera de lo que pone en las etiquetas, que es mucho y casi todo malo. Y cuando elegimos a conciencia los tomates o las manzanas en el hipermercado y luego nos quejamos de que no saben a nada, ignoramos que es porque esos tomates y manzanas no han madurado al sol, sino en el almacén, en los palets, en los camiones y en el lineal.

 

Y es que los urbanitas vivimos muy lejos de los agricultores, de los granjeros, de los ganaderos. No sólo físicamente. Sobre todo culturalmente. Y eso es malo para todos. Para la gente del campo, por supuesto, porque su trabajo –duro, diario y poco recompensado- se ve incomprendido, menospreciado y encarecido por culpa de tanto intermediario; para los niños, que no se alimentan como debieran, lo que en el futuro les provocará enfermedades de todo tipo (obesidad, diabetes, corazón); y para los padres, claro, porque gastamos más para comer peor. Otra incongruencia a sumar en nuestra vida moderna.

 

Por eso, desde WallMok queremos levantar una lanza en favor de la educación alimentaria y de la cultura campera, que van de la mano (algo que debería ser obligatorio en los colegios y en las casas). Queremos que niños y mayores se acerquen al campo, a la granja, y aprendan a conocer y a valorar lo que allí nace, y cómo nace. Y conozcan también todo el proceso, el “lado oscuro”, lo que comen cuando comen comidas rápidas, preparadas y ultra procesadas.

 

No se trata solo de distinguir una vaca de un toro, de saber cómo se elabora el queso de cabra o de reconocer una lechuga fresca o un tomate que sepa a tomate. Queremos apoyar a los pequeños productores, valorar y disfrutar su trabajo, su sabiduría. Queremos que la agricultura deje de ser un sistema industrializado (otra paradoja) y recuperar las buenas costumbres, la buena comida. Reducir el número de intermediarios para que todo fluya de manera más natural y saludable. De la huerta a la cocina, directamente. Se trata de volver a comer como antes, sabiendo lo que comemos. En casa, en los colegios… o en tu restaurante favorito.

 

Permanece atento a este blog, porque te vamos a contar cosas muy interesantes sobre todos estos temas. Sobre alimentación saludable, sobre nuestros proveedores, sobre la vida en el campo, sobre transparencia, sobre producción ecológica, sobre agricultura sostenible…

Nos vemos por aquí.