Josenea. Infusiones con doble causa
Josenea. Infusiones con doble causa Josenea nació en 2002, en una zona de enorme riqueza natural, Lumbier, a los pies del Pirineo Navarro y a orillas del río Irati. Un bonito proyecto que une el medio ambiente y la inserción social y laboral. Esta asociación sin ánimo de lucro no sólo ayuda a muchas personas sin trabajo, también apuesta por una actividad sostenible y respetuosa con la naturaleza: el cultivo ecológico de plantas aromáticas y medicinales. Infusiones con certificación BIO, procedentes de plantas recolectadas de forma manual en su mejor momento y que llegan a su destino directamente, sin intermediarios. De la plantación a la taza.

La Casa de José
Todo empezó cuando Jesús Cía, Txus para los amigos, se quedó en paro con poco más de 40 años. Mecánico industrial de profesión, decidió que su vida debía seguir un camino muy diferente al que le había llevado hasta ahí. Un camino comprometido con los más desfavorecidos; y, desde luego, bastante más rural. Para su entorno, una locura. Pero desoyendo esas voces agoreras, que es lo que suelen hacer los emprendedores y los soñadores, Txus creó desde cero una empresa de infusiones y plantas medicinales ecológicas y la dotó de un plus social: que esas plantas las trabajaran desempleados de larga duración y personas en peligro de exclusión social. Jóvenes y mayores, licenciados y sin estudios, vecinos o inmigrantes. Básicamente, la gente que nadie más quería para trabajar en el campo. Él los acogería, les daría formación y les prepararía para reinsertarse en el mundo, con un trabajo. Como un padre bueno. De hecho, el nombre del proyecto, Josenea, significa en euskera “la casa de José”, como se llamaba el padre de Txus.

Hoy, dieciséis años después de su nacimiento, la Asociación Sociolaboral Josenea es un referente de sostenibilidad medioambiental, de compromiso social y de efectividad: por sus campos han pasado cientos de desempleados entre 17 y 65 años que, después de un periodo de seis meses a tres años de formación, han salido de allí con un trabajo en otra empresa (el 85%) o con la autoestima tan alta como para emprender su propio proyecto. Un porcentaje de récord. A cambio, la única exigencia que se les pide es su compromiso con el proyecto y que busquen trabajo activamente.

Más de 60 infusiones ecológicas y artesanales

En la finca Bordablanca, una tierra de 140 hectáreas donde se asienta Josenea, se cultivan más de 60 variedades de plantas aromáticas y medicinales con las que se elaboran infusiones, además de sales, especias, chocolates y hasta cosméticos. Todo de manera artesanal, minuciosa y cien por cien ecológica, desde el cultivo y la producción hasta el envasado y la distribución. Los filtros, por ejemplo, están confeccionados con un tejido biodegradable de fécula de maíz (soilon). Y es que Txus, aunque no venga del mundo agrícola, tiene muy presente el valor de la naturaleza y la responsabilidad que cada uno de nosotros tenemos con su cuidado.

Además, ha demostrado que la agricultura ecológica puede ser rentable. No ha sido fácil, reconoce Txus. La clave está en controlar todo el proceso, desde la semilla hasta que el producto llega a la taza. Y en hacer las cosas bien, claro. El comprador ecológico sabe lo que busca, y le gusta la transparencia, comprar directamente al productor. Quiere garantías. Para llegar a ese consumidor, Josenea ha tenido que tirar de las «herramientas que podemos utilizar los pobres», como las define Txus: Facebook y Twitter. Internet ha sido el espaldarazo que necesitaba el negocio; no solo les ha dado a conocer, hoy el 60% de sus ventas se realiza de forma directa a través de la web, exportando incluso a Estados Unidos, Irlanda, Arabia Saudí y otros países.

La agricultura necesita nuevas ideas

Como asociación sin ánimo de lucro, Josenea reinvierte todas sus ganancias en el desarrollo de su proyecto social. Que incluye, además de la inserción laboral, un servicio de recuperación de zonas degradadas y de creación y mantenimiento de jardines en espacios rurales, que ha cumplido ya más de 10 años; el saneamiento de la población del roble o la construcción de madrigueras para el visón europeo son algunas de sus iniciativas.

Y aún va un poco más allá a la hora de concienciar a la sociedad en el cuidado del entorno. La finca se autoabastece de energía limpia, para calentar el secadero de las plantas se utiliza una caldera de biomasa y la casa principal tiene un techo de tierra aislante y está climatizada por su orientación. Y, desde hace años, las puertas de Bordablanca están abiertas para cualquier persona que quiera conocer su proyecto y su manera de trabajar. La agricultura, que no está atravesando su mejor momento en España, necesita nuevas ideas, nuevos métodos, nuevos enfoques. Como ha demostrado Txus Cia a lo largo de estos dieciséis años, se puede tener éxito con una empresa diferente. Y además con causa.

Una causa en la que tú puedes colaborar simplemente tomándote una de estas maravillosas infusiones ecológicas cuando vengas a Wallmok. Un final que te va a dejar muy buen sabor de boca.