No son una moda pasajera. Ni una tendencia foodie. Ni un postureo políticamente correcto. Son un hecho. Los productos orgánicos o ecológicos han llegado para quedarse. Una alternativa de consumo saludable para el ser humano y respetuosa con el medio ambiente que cada año gana más adeptos y más productores (sobre todo pequeños productores). Y España es uno de los países donde más crece la demanda y la producción.

¿Las causas? Sin duda, una sociedad cada vez más concienciada y preocupada por su entorno y por su propio bienestar; y también más información y una mayor accesibilidad: hoy los productos ecológicos son muy fáciles de encontrar en tiendas, mercados, grandes superficies, restaurantes e incluso directamente del productor. Y a un precio más que aceptable.

La filosofía y el modo de hacer las cosas de los agricultores y ganaderos que apuestan por este tipo de productos convence cada día a más gente preocupada por lo que come, y por lo que comen sus hijos. Pero, como sucede con toda nueva tendencia de consumo, a la producción ecológica tampoco le faltan los incrédulos o los detractores, que niegan cualquier beneficio para la salud o la naturaleza. Sin embargo, sus argumentos son fáciles de rebatir, simplemente aportando realidades y sentido común.

Para que te quede claro, en estos seis puntos te resumimos las claves de la producción eco:

 

-La salud es lo primero

No utilizan conservantes, ni colorantes; y tampoco antibióticos, fertilizantes o pesticidas químicos, que pueden dejar restos de residuos tóxicos perjudiciales para nuestra salud.

Además, contienen más cantidad de nutrientes, gracias al uso de fertilizantes naturales, con más presencia de vitaminas, minerales y antioxidantes; y, en el caso de la carne, una mayor calidad de los hidratos de carbono y las proteínas.

 

-Naturales al cien por cien. Sin chorradas añadidas

Además de cien por cien naturales, son productos de temporada, los que se dan naturalmente en cada estación y que, por tanto, no necesitan aditivos para su conservación. Y al no utilizar hormonas ni métodos de inseminación artificial en los animales, también ayuda a conservar las especies locales, las más aptas para esa zona. Por otro lado, los organismos modificados genéticamente o transgénicos (OMG) no se aceptan en los estándares de la agricultura ecológica.

 

-Cuidan el único planeta que tenemos

Cuidar el planeta y conseguir un consumo sostenible son dos de los grandes objetivos de la producción ecológica. Reducir la contaminación del agua y del aire, luchar contra el efecto invernadero y lograr una mayor eficiencia energética con el uso de fuentes renovables son algunos de sus principios.

Además, la agricultura ecológica fertiliza la tierra y frena la desertificación; respeta los ciclos naturales de los cultivos y favorece la biodiversidad y el equilibrio ecológico; potencia la fertilidad natural de los suelos y recicla los nutrientes incorporándolos de nuevo al suelo como abonos orgánicos.

 

-Animales más libres, más felices y más sanos

La cría de los animales con alimentos ecológicos es más saludable para ellos… y para nosotros. A diferencia de otros sistemas de producción en los que los animales están encerrados y prácticamente hacinados con el único fin de ser “rentables”, la ganadería ecológica les permite vivir en condiciones de mayor libertad, para que tengan un desarrollo normal y gocen de una mejor salud.

 

-Más controles que un deportista

Desde la selección de la materia prima hasta que realizamos la compra, las empresas oficiales de control (de la Unión Europea y de cada comunidad autónoma) garantizan que la totalidad de los procesos cumplan con todos los estándares de calidad, que son más numerosos y más exigentes que en otros productos alimentarios. De esta manera, nos permite saber que los productos ecológicos son completamente fiables a la hora de consumirlos.

 

-El sabor de antes, el de verdad

Los productos ecológicos, al ser elaborados de forma más artesanal, natural y cuidadosa, recuperan los gustos originales y tienen mejor sabor. Tanto las plantas como los animales conservan la pureza y el verdadero gusto de cada ingrediente. Y eso se nota en el sabor.

Son varios los productores de WallMok que tienen sello de producción ecológica. Y estamos muy orgullosos de ello. Pero, al final, más que contar con todos los sellos oficiales y oficiosos, lo realmente importante es que sean cien por cien naturales, que cuiden el entorno y a los animales y se obtengan sin utilizar pesticidas químicos. Y también que nos lleguen sin intermediarios, conservando todo el sabor de lo auténtico y que en nuestra cocina sean tratados con el respeto y cuidado que se merecen nuestros clientes. Eso, lo cumplen todos nuestros proveedores.