«La ONU selecciona a Supracafé como modelo de éxito» fue el titular con el que nos despertamos el pasado 6 de abril. ¡Nuestra marca de café! ¡En la ONU! Y además, la primera empresa española en alcanzar este reconocimiento internacional. La noticia continuaba: «La empresa cafetera española, afincada en Móstoles (Madrid), ha participado en el panel “Modelos de Negocio Inclusivos para las Mujeres y los Colectivos Vulnerables” del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas. Este ciclo de conferencias tiene como objetivo presentar estrategias comerciales innovadoras para promover la inclusión y luchar contra la desigualdad, la discriminación y la pobreza de las mujeres colombianas». Casi nada.

Solidaridad, inclusión, innovación, responsabilidad social y ambiental… valores que definen a esta empresa madrileña y que orgullosamente compartimos en Wallmok. Porque Supracafé no es simplemente una compañía que importa café de Colombia. De hecho, nació de un compromiso con las productoras de café víctimas del conflicto armado, en el departamento de Cauca. Fruto de esta relación fue la Asociación de Mujeres Caficultoras del Cauca (AMUCC), que siguen siendo quienes producen el café que Supracafé vende en España.


Viaje al origen del café

Ricardo Oteros es el fundador y director general de esta empresa ejemplar que nació hace 26 años y que desde entonces elabora un café de alta calidad, seleccionado a conciencia y con variedades puras procedentes de Colombia. Desde su Toledo natal viajó a Colombia en 1988, con la ayuda de un programa de becas internacionales para estudiantes de empresariales. Iban a ser dos meses que se estiraron hasta los dos años. Una nueva beca le introdujo en la Federación Nacional de Cafeteros y en lo que sería la gran pasión de su vida: el café. Durante esos dos años aprendió todo lo que se podía aprender respecto a la producción, comercio, preparación y cata del café.

Una escuela intensiva y exhaustiva que le impulsó a crear su propia empresa cafetera, viendo que en España, en aquellos años finales de los 80, la cultura del café era más bien escasa. Muchas empresas vendiendo lo mismo, sumidas en un aguerra de precios, porque en realidad nadie sabía nada del café. Y la calidad tampoco se cuidaba demasiado (¿para qué?), ni en la materia prima ni en el tueste, las dos esencias de un buen café.

Ricardo se asoció a las cooperativas cafeteras de Colombia, lo que le permitía el acceso a un producto de primer calidad desde el origen; un café que se cultivaba en terrenos concienzudamente elegidos, por encima de los 1.600 metros de altitud y suelos volcánicos. Hoy, Supracafé quiere ir un poco más lejos, y ya no sólo importa ese tesoro oscuro y aromático sino que también lo produce, en una hacienda propia en la meseta de Popayán, Cauca.


La innovación al servicio de la inclusión

En la Hacienda Supracafé, la empresa ha levantado un parque tecnológico para mejorar los procesos y las condiciones laborales de los caficultores. Algo que no es nuevo para Ricardo, ni el espíritu innovador (el I+D+i es vital en la empresa), ni su compromiso con los trabajadores del café y el medio ambiente. La inclusión de colectivos vulnerables, el empoderamiento de la mujer caficultora, proyectos de investigación e innovación, o los procesos de producción responsable y comprometida son inquietudes fundamentales en la vida de Ricardo, y los motores que impulsan Supracafé desde sus inicios.


Dos ejemplos de sostenibilidad: uno, el tostador más ecológico y avanzado del mercado, que disminuye las emisiones de efecto invernadero y reduce hasta un 80% los costos de combustible; otro, la incorporación de tecnología para que sus vasos take away sean 100% compostables.


Compartiendo valores

A lo largo de todos estos años, el compromiso de Suracafé con las mujeres y niños de Cauca se ha materializado en múltiples proyectos y acciones, lo que le ha valido un buen número de premios y reconocimientos nacionales e internacionales (incluyendo la ONU), tanto a su calidad como a su labor social y medioambiental. Es una bonita labor y un importante valor que añadir a tu taza de café, para degustarlo más intensamente.


Desde Wallmok nos unimos al aplauso universal a esta empresa española que apostó desde el principio por los valores y las personas, por la transparencia y el compromiso; valores que compartimos de principio a fin. Y no podemos sentirnos más orgullosos por el simple hecho de poder servir su café en nuestras tazas. Desde luego, un muy buen final para tu comida en Wallmok, ¿verdad?