Nos encontramos en el término municipal de Granja de Moreruela, provincia de Zamora. A un lado, el río Esla, uno de los afluentes más caudalosos del Duero, que nace en la Cordillera Cantábrica y abastece de agua al ganado y las tierras de la finca durante todo el año. Al otro lado, los restos restaurados del Monasterio de Santa María de Moreruela, cuyos monjes se encargaron de cultivar desde el siglo XII. Entre medias, 400 hectáreas de dehesa reservada en exclusiva para el ganado, además de 40 hectáreas de prado destinado a la alimentación de los animales y 200 hectáreas para siembra. Y eso no es todo, porque en estos terrenos se realiza una poda y limpieza constante de 20.000 encinas durante todo el año, utilizando parte del ramaje para pastos y para abastecer de astillas las calderas de biomasa que generan el calor necesario para la calefacción de las construcciones de la finca.

Hotel de vacas
La Guadaña alberga ganado vacuno de raza autóctona parda de montaña, mantenida exclusivamente con pastoreo de la propia dehesa, durante todo el año. 430 vacas madres reproductoras pasean en absoluta libertad y producen unos 400 terneros, que se nutren únicamente con lactancia natural hasta los 5 meses de edad como mínimo. Durante los siguientes meses son alimentados de la forma más clásica y natural, con forrajes propios y alimentos exclusivamente vegetales procedentes de la finca. Junto a esta gran familia de ganado vacuno, conviven más de 500 ovejas de raza churra. Esta combinación es ideal para el mantenimiento de la dehesa.

Todo ello hace de la Dehesa La Guadaña un lugar único. Un ecosistema perfecto y un paraíso para las reses que viven y pastan en libertad en este “hotel de vacas”. De hecho, es la primera ganadería en España que ha conseguido el Certificado de Bienestar Animal otorgado por Welfare Quality, que garantiza que el ganado es criado en unas condiciones inmejorables. Las vacas más mimadas de España.

Por eso son también las que hemos elegido para WallMok. Vacas únicas para una carne única, por su calidad, su sabor, su textura, su terneza y su jugosidad.

Trazabilidad total, desde el origen a la mesa pasando por la cocina
El resultado de esta vida de bienestar y naturaleza es la mejor carne en origen. En La Guadaña se cuida con esmero cada ternero desde que nace, para que dé las piezas más tiernas y jugosas. Se sabe quién fue su madre, su nacimiento, peso, crecimiento por día, qué comió y cuánto comió. Conocen toda la trazabilidad del producto: desde antes de nacer el ternero, hasta que llega a WallMok.

Un control absoluto de la carne que continúa en nuestra cocina, ya que las piezas más jugosas nos llegan directamente desde La Guadaña, sin intermediarios; y aquí las picamos nosotros mismos, en nuestra propia cocina; y las preparamos como merecen, con sencillez y cariño, sin alterar su sabor y textura. De esta forma aseguramos que la extraordinaria calidad de esta carne se conserve intacta en nuestras hamburguesas. Y llegue intacta a tu plato.